sábado, 31 de diciembre de 2011

El Deporte como camino de superación personal.


La multiplicidad, en cuanto a la función, que tiene el deporte es muy amplia, abarca desde la formación, el desarrollo personal, su faz terapéutica, social hasta el alto rendimiento, en todas ellas lo entendemos como una herramienta, como un recurso de formación, de crecimiento, de desarrollo; desde conectarnos en la niñez con nuestro cuerpo, su protagonismo en la elevación de la auto estima, en la formación de la personalidad, hasta el aprendizaje que nos deja el competir, ganar o perder, éxito o fracaso.
El deporte en su esencia nos da la posibilidad de transformarnos, de conocernos, de tomar conciencia, en definitiva, de tener la oportunidad de descubrir nuestras reacciones, conductas, nuestras creencias que algunas veces le ponen freno a la acción.
En este  sentido, así como en la vida, el deporte también contiene alegrías, frustraciones, esfuerzos, decisiones, sufrimientos, etc., esto genera un proceso continuo de auto transformación y cambio.
Es por ello que, entre otras cosas, la Psicología Deportiva, la Psicología de la actividad física y el deporte tiene un papel clave en el área deportiva. El deporte da la posibilidad de observar nuestras creencias, ¿Qué hago?, ¿Cómo lo hago?, y de esta manera tener la posibilidad de elegir, de cambiar. Cuanto más logro conocerme puedo darme cuenta, distinguir aquello que es reacción (aquello que no elijo, no modifico), definimos reacción a aquella respuesta automática a eso que está ocurriendo;  y cuando puedo observarlo, logro tomar conciencia y en consecuencia se transforma en una elección, hay algo que puedo cambiar que con la reacción no estaba presente.


En el camino del deporte, también nos encontramos con obstáculos internos y externos, que potencian y ponen a prueba nuestra voluntad, definimos voluntad como una actividad conciente, con un objetivo previo que se alcanza mediante la superación de las dificultades; exige un esfuerzo para cumplir, valor y autocontrol para afrontar los obstáculos, para sostener las decisiones que se toman; la persistencia para cumplir con los objetivos.



Frustración, inseguridad, falta de confianza, pueden haberse generado por algún obstáculo específico y/o pueden ser obstáculos en sí mismo, si se ve afectada, entre otras cosas la voluntad, los obstáculos se hacen fuertes y la posibilidad de reaccionar ante ellos aumenta.
¿Que cosas pueden producir reacción?:
Presión externa, público.
Rivales.
Fallo de jueces.
El propio desempeño

Citando a James Loehr, el obstáculo más grande entre uno y su meta es uno mismo, aprender a conocernos permite tener más variantes para enfrentar cualquier situación. Pero suceden muchas cosas que no podemos controlar; el clima (viento), los adversarios, las decisiones de los árbitros, las condiciones del campo de juego, el publico. La pregunta es:
¿Cómo podemos controlarnos nosotros mismos cuando estamos enfrentados constantemente a cosas que no podemos controlar?
Muchas cosas están fuera de nuestro control, pero en última instancia mantenemos el control, porque podemos controlar nuestra respuesta a esos eventos.
Si puedo conocer mis reacciones, que las producen, que las determinan y no me dejo llevar por las creencias y emociones que no conozco, al conocerlas puedo elegir y accionar.
Tomar conciencia, reconocer los obstáculos y trabajar en ellos para superarlos nos conecta con nosotros mismos, teniendo en cuenta que no es fácil, ya que exige darnos cuenta de nuestras debilidades, miedos, errores, esto requiere de honestidad, determinación y fuerza, para aceptar lo que nos pasa y saber que lo puedo cambiar, “que no soy una maquina de reaccionar”, que puedo elegir.

Autor: Lic. Gustavo Ruiz
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